La semana pasada sucedió algo impensable: todas las Blackberrys del mundo dejaron de funcionar. Es decir, se convirtieron en viles teléfonos celulares y dejaron de conectarse a internet, para la desgracia de todos los adictos a revisar su correo electrónico cada 5 minutos, o todos aquellos tuiteros que ya no pudieron avisarle al mundo que se estaban echando un café en la esquina.
Mientras tanto, la FIFA hizo un llamado inusual: advirtió a México sobre una contaminación masiva de carne con el esteroide anabólico clembuterol. Hay que hacer un recuento, pues anteriormente la FIFA había suspendido a 5 jugadores mexicanos de jugar en el Mundial Sub-20 acusados de dopaje con esta sustancia, lo que negaron rotundamente. Hasta el Presidente mexicano Felipe Calderón salió en su defensa al decir que seguramente fue porque comieron carne contaminada (lo cual casi se convierte en escándalo).
Pues resulta ser que Calderón estaba en lo correcto: hay mucha carne contaminada con clembuterol en México. Tanta, que durante el pasado Mundial Sub-17 llevado a cabo en México el pasado verano, de 208 análisis antidoping realizados a jugadores de 24 países, resultaron positivos por clembuterol 109, es decir, más de la mitad.
Recientemente, Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Futbol, salió a agredecerle a la COFEPRIS su “labor confidencial” para exonerar a los 5 jugadores mexicanos castigados al demostrarle a la FIFA que hay mucha carne contaminada con clembuterol en el país. ¿No les da gusto ver que COFEPRIS tiene sus prioridades en orden?
Por ello un atónito Jefe de Servicios Médicos de la FIFA, Jiri Dvorak salió a emitir la alerta de que la carne que se consume en México está contaminada a niveles alarmantes de un esteroide anabólico que causa serios daños a la salud. ¿La respuesta de las autoridades de salud mexicanas? Negarlo todo.
Resulta ridículo que un vicepresidente de Blackberry salga a decir que se les cayó el sistema durante tres días a nivel mundial mientras Apple y Google con su sistema Android festejaban con champaña el daño irreversible a su reputación, la cual están por lo menos intentando reparar con regalitos como juegos gratis mientras sus clientes huyen a teléfonos nuevos y más seguros.
Resulta criminal que salga Mikel Arriola, la cabeza de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios a exigirle pruebas a la FIFA de que la carne en México está contaminada, alegando además de que vigilaron que “no se reportaron casos de intoxicación”. Perdón, pero ¿qué considera que está reportando la FIFA?
Un usuario puede cambiar de teléfono, y seguramente la marca Blackberry va a sufrir un fuerte deterioro. Pero cuando se trata de contaminación de alimentos con un esteroide, lo cual tiene probados efectos acumulativos y que puede afectar a millones de personas en el mediano y largo plazo, las autoridades y los productores están fallando para contener esta crisis. Vamos a ver qué nos reporta la Agencia Mundial Anti-Doping tras los Juegos Panamericanos.
COFEPRIS debería ser más específica sobre los alcances de esta contaminación y los efectos a la salud de la población, ¿o acaso quieren evitar el pánico?
Definitivamente, el reporte de la FIFA es tan solo la punta del iceberg y esta crisis, con la terrible falta de comunicación de las autoridades y productores mexicanos, solamente va a crecer.